Al norte de Córdoba, el terreno  cubierto de centenarias encinas, recuerda el  bosque primigenio. Comienzan Los Pedroches. Pedroches que deriva de piedra, granito puro, formando los cercados que conforman su territorio, cercados que marcan caminos, caminos por recorrer en toda la geografía de Los Pedroches. Este granito a sido empleado por arquitectos y canteros  a lo largo de los siglos como materia prima para levantar  iglesias,  castillos, ermitas y casas de dinteles y acerados labrados.  En el denominado por los árabes "fash al ballut" o "llano de las bellotas",  la encina reina en el paisaje siendo sustento de una rica cabaña ganadera.

    El Valle de los Pedroches es una franja de terreno de unos 3500 km2 surcada por las ancestrales Cañadas Reales de La Mesta y Soriana, paso natural entre la Meseta y Andalucía y límite de ésta con Extremadura y Castilla la Mancha, que constituye una de las tres unidades en que se divide la Sierra  Morena Cordobesa.

En el paisaje de Los Pedroches reinan las dehesas de encina,   que en la parte oriental  se concentran para formar el mayor bosque adehesado de Europa. Destacan sus ecosistemas fluviales y la riqueza cinegética de la Sierra de Santa Eufemia y del Parque Natural de Cardeña-Montoro,  auténtica joya ecológica, tierra del roble melojo y reserva del lobo y del lince ibérico. 

 Pero lo que realmente sorprenderá y dejará atónito al viajero es "La Sierra" en la zona sur    de Los Pedroches, con sus extensos olivares, cultivados por las gentes de Los Pedroches. Estos son olivares típicos de sierra. La mayoría de estos olivares son de producción ecológica y llaman la atención por sus paisajes serranos y retazos de bosque mediterráneo virgen , como el hallado en la Loma de BuenaVista. Son también dignos  de mencionar los cursos de Los ríos Cuzna y Guadalbarbo como exponentes del bosque galería.

  Otras muchas características definen a esta comarca para deleite de los sentidos del viajero que en ella se adentra: rica gastronomía, basada esencialmente en los productos del cerdo ibérico, y variada dulcería que en cada pueblo guarda su toque peculiar.

El viajero que llegue a esta comarca tan genuina podrá disfrutar también de su rico folklore, de sus tradiciones milenarias y ancestrales,  y sus muchas y peculiares romerías que conservan su viejo sabor a través de los años, como la Romería de la Virgen de Luna de  Pozoblanco. Al viajero le entusiasmará escuchar la jotilla de los Pedroches, tocada y bailada a la antigua usanza, con la sartén y la botella de anís, e imbuirse de lo auténtico, en el sabor de lo humano, sencillo y tradicional que hacen de los Pedroches, al norte de Córdoba, una tierra por explorar.